domingo, 3 de agosto de 2014

El lenguaje del destino

Bien es sabido que el tiempo vuela, nos cambia y descambia,
nos aporta, nos desgasta, nos hunde o hace sentir inmortales,
nos une o nos separa de personas importantes en nuestras vidas,
nos hace disfrutar o sufrir el vuelo de seres que son parte de nosotros,
nos acaricia con la sensación de la sabiduría de la experiencia y
al tiempo nos abofetea con la verdad de que cada arruga en nuestro gesto
o en nuestra alma es "un día más o un día menos"...

Pero igualmente otras veces nos ofrece más oportunidades de disfrutar de reencuentros,
 de oportunidades, de instantes o estancias.

El tiempo, en comunión con la propia vida, es sabio
y, aunque nosotros le echemos la culpa de tantas cosas pasadas o sin pasar;
él nos ofrece cada día una nueva oportunidad para emprender, 
para sentir, para observar, para decidir, para elegir, para entender...

Porque CADA DÍA ES UNA NUEVA VIDA
donde se nos muestra como una hoja en blanco 
y es nuestra la oportunidad de darle el tono que decidamos.

De esta forma, esta curiosa vida nuestra nos reunió ayer en un feliz evento,
la boda de mi prima Elena, la preciosa benjamina del clan,
y primos que llevábamos AÑOS sin vernos, 
volvimos a abrazarnos, a recordar, a tener la sensación de que no podía ser tanto
el tiempo que había pasado, y a través del cual nos dejamos llevar hacia la distancia...


Ayer volvimos a ser conscientes a través de la presencia o la ausencia
de nuestros mayores, de que el tiempo no nos hace recuperar momentos extraviados,
pero sí que nos ofrece oportunidades de crear otros nuevos,
con la posibilidad de disfrutarlos y guardarlos en nuestro "baúl de lo vivido",
el cual, cuánto más lleno nos lo llevemos, más constancia tendremos
de que nuestro paso por esta etapa habrá merecido la pena...

Solo nos queda nuestra propia responsabilidad
 de leer entre líneas los mensajes de la vida, porque
el tiempo y el destino tienen su propio lenguaje...

Yo hoy soy feliz porque sé que nuevas experiencias con esa parte de mi familia
que andaban por "el trastero de mi existencia"
están por venir, y la colección de momentos para "mi baúl" se ampliará.

¿Verdad que sí, chic@s?  ;-)

Pdta.  "Anita, la chalá, tiene una casa de hielo, y  no tiene frío, no le importa el dinero" 
"Canción" by Begoña para chinchar a su prima, osea a mi, hace más de treinta años......qué pasada...
Otra evidencia de lo que un día puede hacerte sufrir, en otro momento tal vez te haga sentir bien...aunque no nos lo parezca.       Me encanta....Gracias prima :)

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1 comentarios:

Antonio García Burgos dijo...

Recuerdo que estaba claro....Montse y Begoña eran las más "rebeldes" de las primas, mientras que Olga trataba de poner paz... ¡qué tiempos aquellos "Minglanilleros" y qué rápidos pasan los años!.

Besos familia. El primo grande...

5 de agosto de 2014, 14:19

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